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Cómo Prevenir Y Recuperarte De Una Lesión

Cómo Prevenir Y Recuperarte De Una Lesión

Las lesiones más frecuentes en el fútbol y cómo prevenirlas

Alan Dzagoev, volante de la Selección de Rusia, no llegó ni a jugar media hora del partido inaugural del Mundial por un fuerte dolor en la parte posterior del muslo izquierdo.

Un futbolista está altamente expuesto a lesiones, sea en práctica profesional, jugando un partido oficial o simplemente de forma recreativa. La velocidad, la potencia, los saltos y los exigentes cambios de dirección durante el juego le obligan a absorber cargas de alto impacto, especialmente en las rodillas, los pies y la pelvis. Una prueba de la alta posibilidad de lesión en los futbolistas es la de Alan Dzagoev, volante de la Selección de Rusia, quien no llegó ni a jugar media hora del partido inaugural del Mundial por un fuerte dolor en la parte posterior del muslo izquierdo.

De acuerdo con Felipe Daza, Médico del Deporte y director de BODYTECH SPORTS MEDICINE entre las lesiones más frecuentes en el fútbol se encuentran los esguinces de rodilla y tobillo, los desgarros y roturas de meniscos, los desgarros y roturas de los ligamentos cruzados de la rodilla (anterior y posterior) y la pubalgia.

Las lesiones más frecuentes

El esguince de tobillo o de rodilla se produce cuando esa parte del cuerpo gira, se dobla o se flexiona de forma no natural. Si el impacto sobre la articulación es muy alto se pueden producir hasta rupturas. “Los esguinces de tobillo son más comunes por giros involuntarios, canchas en mal estado o patadas directas en la zona”, comentó el Doctor Daza. Los peroneos que son los ligamentos que protegen los tobillos sangran al romperse las fibras e inflaman los tejidos lo que causa una incapacidad inmediata. Dependiendo de las zonas comprometidas puede ir de primer a tercer grado. Normalmente el grado tres implica inestabilidad crónica de tobillo y es necesario operar. El periodo de recuperación de este tipo de lesiones depende de la gravedad de dicha lesión,  pero en promedio puede comprender periodos entre 20 y 40 días.

Los desgarros y roturas de los meniscos son otra de las lesiones frecuentes del fútbol. Los meniscos son amortiguadores de las cargas que recibe la rodilla. Las sobrecargas y giros los pueden romper ocasionando inflamación y roturas e impidiendo la movilidad. Según explica el especialista “dependiendo del grado de lesión éstos se recuperan bajo una artroscopia destinada a la remodelación o a la sutura del menisco”.   

Una de las lesiones más temidas por los futbolistas profesionales es el desgarro o rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla. Estos ligamentos están en la articulación de la rodilla, son los más internos y se llaman cruzados porque forman una equis en la rodilla. La lesión se produce por cambios en el movimiento, golpe o campo en mal estado y sucede cuando el pie queda fijo y la rodilla gira hacia uno de los lados. Se puede romper el posterior o el anterior siendo éste el más perjudicado al ser más corto. Según Daza esta lesión en un deportista de alto rendimiento requiere tratamiento quirúrgico con injerto de tendón, su recuperación es en promedio de 9 meses y en el 80% de los casos los jugadores no vuelven a tener el mismo nivel físico.

Por ultimo tenemos la pubalgia, una de las lesiones más dolorosas del deporte y que han padecido figuras como Juan Guillermo Cuadrado, Messi, Kaka, entre otras estrellas. Se trata de un trastorno doloroso e inflamatorio que afecta la ingle y la zona púbica. Es una inflación de los músculos que se insertan en el pubis que pueden ser en la parte superior (abdominales) o en la inferior (aductores). Generalmente los que sufren esta lesión son los jugadores que hacen cambios súbitos de dirección. De acuerdo con Daza el tratamiento puede tardar entre 3 y 9 meses.    

Proceso de recuperación

Recuperarse y volver a las canchas requiere seguir las etapas propias de una buena rehabilitación. Según Daza este proceso implica inmovilización hasta por un mes dependiendo de la lesión y el tipo de cirugía, terapia sedativa y antiinflamatoria para posteriormente comenzar con ejercicios progresivos de fuerza y estiramientos.

Una vez comience la cicatrización del ligamento se deben hacer trabajos de los músculos alrededor de éste con ejercicios controlados de la fuerza, así como de estabilidad de la articulación implicada.

Aplicadas estas fases, el fisioterapeuta sale al campo con el jugador y hace ejercicios de campo apartado del equipo y evalúa las habilidades motoras como manejo de balón, saltos y pliometrías. Después de este proceso el médico del deporte y el fisioterapeuta evalúan si el jugador puede volver a integrarse al equipo. Es importante aclarar que si los ciclos no se respetan hay un mayor riesgo de lesionarse.

Prevenir es mejor que lamentar

Pero como en toda situación de la vida es mejor prevenir que lamentar. Las siguientes son las recomendaciones de Ibeth Carvajal, fisioterapeuta experta en prescripción del ejercicio para evitar lesiones:

  • Realizar un programa de entrenamiento integral, combinando ejercicios de fortalecimiento, resistencia, flexibilidad, coordinación y potencia dentro y fuera de la cancha. Esto implica realizar ejercicios con diferentes recursos que reten al deportista con estímulos variados, así sus músculos y articulaciones se entrenarán para responder mejor a las diferentes exigencias del juego.
     
  • Entrenar los movimientos asociados al gesto deportivo, es decir, realizando ejercicios que exijan patadas, desplazamientos en diferentes direcciones, cambios de velocidad y agilidad.
     
  • Mejorar la estabilidad de la zona media del cuerpo ayudará a que el futbolista gane más control y coordinación de la pelvis y las piernas para absorber las cargas articulares con la mayor eficiencia posible.
     
  • Realizar ejercicios de movilidad y flexibilidad dinámica, de tal manera que las articulaciones y los músculos respondan mejor a los movimientos exigentes inherentes al juego.
     
  • Fortalecer con mayor énfasis los músculos glúteos (mayor y medio), aductores, cuádriceps y gemelos, en especial realizando esfuerzos que requieren desaceleración. Con esto, los músculos tendrán alta capacidad de controlar las articulaciones más susceptibles a lesionarse.

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