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Entrenamiento

¿De día o de noche?

Cuando de ejercitarnos se trata, es importante tener en cuenta varios factores. ¿Es la hora del día uno de ellos?

Por: REDACCIÓN FIT

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo menos 60% de la población del planeta no realiza el ejercicio que necesita para mantener su cuerpo sano. Los niveles de sedentarismo aumentan y los factores que los disparan atacan cada vez a más individuos.

Obstáculos como las largas jornadas de trabajo, que no dejan tiempo para actividades Semanales extra, o los avances tecnológicos, que nos ‘facilitan’ la vida, son algunos de los responsables de la inactividad.

Ante este panorama, Ibeth Carvajal, fisioterapeuta especializada en acondicionamiento físico y directora técnica de BODYTECH, asegura que la mejor hora del
día para hacer ejercicio es ese momento que, precisamente, se ajusta a la apretada agenda de cada persona. “En casos tan sencillos como que en un centro
comercial siempre se llenan primero los parqueaderos que están cerca a las puertas de acceso, podemos ver que la gente quiere ahorrar al máximo su gasto
de energía. En un mundo tan absorbente desde el punto de vista laboral, lo más relevante no es la hora del entrenamiento; lo que importa es hacerlo”, afirma.

Con este punto claro, Carvajal explica que existen diversas tendencias de entrenamiento y que algunas se inclinan por preferir las primeras horas del día y otras las últimas. Lo que es seguro es que no existe un consenso, y que cada persona debe analizar cuál horario le representa más ventajas según su organismo y su estilo de vida.

La respuesta biológica Es cierto que el organismo atraviesa distintas fases de actividad durante el día y que estas pueden favorecer o no la práctica del ejercicio. Según la ciencia, el cuerpo contiene una mayor cantidad de endorfinas al comenzar la mañana, y libera aún más al realizar deporte. Estas moléculas, responsables de promover la calma, disminuir el dolor y mejorar el humor, hacen que el solo hecho de ‘comenzar el día’ genere más ánimo para entrenar y, a su vez, hacerlo proporciona aún más ganas de continuar la jornada.

Según explica Carvajal, el cuerpo se rehidrata en la noches, por lo que las mañanas también podrían favorecer la movilidad articular y ser el mejor momento para que personas con enfermedades como artrosis o artritis puedan ejercitarse. Estas, sin embargo, siempre deben contar con dirección médica para someterse correctamente a las rutinas de entrenamiento.

Por otro lado, los estudios afirman que la temperatura corporal se encuentra en un mejor estado para el ejercicio en las noches. Al comenzar el día, el cuerpo se encuentra frío y requiere de muchos más minutos de calentamiento para ejercitarse bien; por el contrario, los entrenamientos nocturnos pueden resultar más cortos, pues los músculos llevan todo un día entrando en calor, se encuentran más flexibles y menos predispuestos a una lesión. La disposición mental
y corporal 

Todos los cuerpos son diferentes, pero podríamos decir que se dividen en dos: nocturnos y diurnos. Mientras algunas personas son capaces de estudiar hasta altas horas de la noche, otras prefieren acostarse temprano y madrugar para continuar. Así también sucede con el ejercicio. Según la especialista, cada individuo debe identificar cómo responde su organismo, pues mientras unos no pueden conciliar el sueño después de un entrenamiento y llegan a sufrir de insomnio, otros logran descansar de manera más plácida.

Mentalmente, la mañana puede generar más disciplina. Para empezar, son muy pocos los eventos matutinos que puedan entrometerse en nuestras agendas y obstaculizar nuestro ejercicio diario; en las noches, por el contrario, pueden aparecer reuniones de último minuto, cumpleaños o cenas con amigos a las que difícilmente podremos renunciar. Además, quien entrena en las mañanas, por lo general, adopta mejores hábitos alimenticios durante el día, pues si ya empezó con el pie derecho, ¿por qué dañarlo todo después?

Para otras personas, la noche es ideal para liberar el estrés del día. El entrenamiento nocturno les permite olvidarse de los problemas laborales e ir a la cama
revitalizados. Otra razón más para concluir que no existe un momento ideal para todas las personas, sino, más bien, muchos momentos ideales según el reloj
biológico de cada individuo. Finalmente, de día o de noche, lo verdaderamente importante es no sacar excusas para hacer ejercicio y simplemente hacerlo.

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